Somos polvo de estrellas

Porque somos polvo cósmico de estrellas que colapsaron en su viaje por el universo.

Historia breve de un encuentro memorable

¿Cuántas veces no nos hemos enamorado de un desconocido en la calle? El metro, el autobús y las salas de espera guardan más historias de amores fugaces e imposibles que una novela, y esta, es una de ellas.

¿Está muerto el periodismo tradicional?

El siglo XXI ha traido consigo un auge del periodismo digital a través de las redes sociales. ¿Puede el impreso sobrevivir a esta generación?

El poder de imaginar

Hace algunos semestres tuve la oportunidad de escribir este texto para una tarea de Taller de Redacción. Considero que es perfecto para la resurrección del blog. ¡Esta vez con imagen renovada!

El ajedrez de la Guerra Fría: Superman, Red son

Superman, junto al pie de manzana, es uno de los mayores iconos de la cultura norteamericana. Difícil imaginarlo en un contexto diferente, pero aquí, abordaremos este cómic que da que hablar.

Mostrando entradas con la etiqueta bitácora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bitácora. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de noviembre de 2017

Comegato llega a su recta final entre aplausos y cerveza



Caracas es una ciudad de balas y salsa brava. En ella convergen el pasado, presente y futuro, para contarnos el día a día de millones de historias, algunas a veces escritas con sangre.
Cada sábado y domingo a las cuatro de la tarde, el reloj echaba su cuenta para atrás, pero llegó la hora de detenerse. Con tres semanas a cuestas, Comegato llega a su último fin de semana haciendo retroceder el minutero.
Por sólo 10 mil bolívares, era una opción inevitable para pasar el finde.
Escrita por Gustavo Ott, esta versión del director Rafael Barazarte emergió del Festival de Jóvenes Directores Trasnocho, para instalarse en las tablas del Centro Cultural Chacao, desde el pasado 21 de octubre. 
La adaptación ofrece un giro renovador respecto a la original de 1997. Aquí, la sala La Viga se convierte en un espacio íntimo y acogedor que hace sentir al espectador, no sentado en una butaca, sino compartiendo la mesa de la pequeña taguara donde se desarrolla la historia, una que puede ser cualquiera de esta capital de madera rústica y cajones de cerveza, entre un cuadro de Héctor Lavoe y un cartel de "No fío" que sólo hace falta sentir el olor a cigarro para ponerse a leer una gaceta hípica.
Allí, las miradas espectantes se centraron en la figura solitaria de Natalia, interpretada por Maddy Hernández y Ana de Sousa, que nos narra una oda al caos y la decandencia de un país, condensada en su matrimonio con David (Luis Ernesto Rodríguez) y la ruptura de la cotidianidad tras la llegada de Rubén, alias "El Comegato" (Eduardo Pinto).
La atmósfera, emana unos aires de noir que se prestan al desarrollo de la trama, mientras cada acto o válida, se presenta en forma fragmentada, como un rompecabezas donde lo importante no es el desenlace, sino el cómo que va llegando en forma de dèja vu.
Risas y ceños fruncidos se confunden al ver una actuación muy natural y convincente, tan agridulce que se pierde el sentido de la comedia y el drama, de la misma forma en que los personajes van perdiendo la noción del bien y mal. 

Una regresión a la venezolana

Sobre el análisis de las connotaciones sociales que refleja la obra, galardonada con el Premio Municipal de Teatro y el de la Casa del Artista en 1997, mucho es lo que se puede decir acerca de los problemas de una sociedad descompuesta: La viveza criolla, la exaltación de la figura del malandro como antihéroe tropical y el trasfondo político de un país que convulsiona cada vez más entre crisis y crisis. 
Pero más que profundizar en estos tópicos, que siguen más vigentes que nunca a diez años del estreno realizado por Ott, la esencia de Comegato queda plasmada en la visión de Barazarte, quien declararía en marzo a Últimas Noticias:
“Escogí esta obra porque en este momento país nos muestra cómo se va desmembrando la sociedad y cómo hasta la persona con la mejor moral o los ideales más nobles pierde el norte por culpa de las necesidades. El negocio sucio, el guiso, esa trampa de la vida fácil tan presente en nuestra cotidianidad hace que abandonemos nuestra conciencia y dejemos de lado lo correcto para salir de nuestros problemas sin pensar en los demás. ‘Comegato’ muestra esa verdad incómoda y cómo cedemos ante lo urgente y nos traicionamos como personas, pero también como sociedad y país”.
Así, juegan elementos como la iluminación y el sonido para contarnos la historia más allá de las palabras. Cada canción en los interludios, cada irrupción del narrador hípico, es una metáfora de lo que ocurre en aquel bar, donde el reflector puede convertirse en un televisor y sumergirte en una carrera donde los protagonistas se juegan la vida.
Los ciclos se cierran, y tras una buena recepción tanto del público como de la crítica, Comegato presentará este 11 y 12 de noviembre sus últimas funciones. Aunque en un principio se consideró alargar su vida con algunas presentaciones en la Casa del Artista, nuevos proyectos llaman a Barazarte de regreso al festival organizado por el Teatro Trasnocho. 
Hasta entonces, tocará asistir a la recta final de esta obra y brindar una última cerveza, cortesía de la casa.

Comegato estará hasta el 12 de noviembre en la sala La Viga del CCCh.

jueves, 2 de febrero de 2017

El Cantante


Suena el pitido que anuncia el cierre de puertas del tren. Con una lentitud que ya se ha hecho emblema de la línea 2 del metro, las ruedas se mueven como pidiendo perdón. Adentro, la gente entra en una somnolencia que casi consume el alma. Algunos optan por conversar con el del asiento de al lado. "Ayer conseguí pasta en el Madeirense" presume una señora con orgullo, pues conseguir los productos más básicos se ha convertido en una epopeya homérica que merece ser contada. 
Una ventaja de quedarse en una estación terminal, es la capacidad de ver cómo el vagón va vaciándose con el paso de cada estación hasta el milagroso- y ciertamente inusual- momento de poder sentarse sin culpa aunque sea por un breve instante. A pesar de los asientos vacíos, hay una figura que permanece de pie en el centro del pasillo. "Ya va a empezar este a pedir" seguro piensan algunos, o esperan el momento en que saque de la bolsa de plástico bajo su brazo alguna chupeta o chuchería para vender. Sin embargo, sólo saca una botella de agua para beber, y es que para la gran mayoría de los usuarios regulares él ya es un personaje conocido.
Tenía tiempo sin presentarse por esos lares, por lo menos desde que despegó su carrera musical tras aparecer en un reconocido show de talentos imitando prolijamente a un ícono de la salsa. Por aquel entonces, era todo un personaje que amenizaba los viajes largos con sus lentes de sol y el cabello peinado hacia atrás. Hasta remataba el acto con un micrófono y una cornetica que ya no se daba abasto para la acústica, y más de una vez, hizo a los usuarios chocar las palmas al ritmo de sus más sonadas canciones.
Pero esta vez no tenía el micro, y estaba fuera de su personaje.
Ya no canta salsa brava. Con una parsimonia de voz y movimientos que asemejan al tren, un Lamento Bolivariano de Reynado Armas suena como una meditación personal en un tono, ya no de su característica energía, sino más melancólica, como de Felipe Pirela. Su canción hace a los presentes regresar a tiempos lejanos, idealizados tras la necesidad de afrontar el pesimismo de esta resaca petrolera.
"Yo no lo puedo admitir, que sigan robando, humillando, y hasta matando... ¿Qué dirá el Libertador?" canta el ahora trágico cantante mientras las caras largas se dejan ver en cada asiento, como una resignación colectiva a una realidad que cada vez oprime con más fuerza y un destino cada vez más incierto. El cantante va caminando, tomando agua, visiblemente más delgado de lo que se le puede recordar a pesar de aún mantener el mismo peinado hacia atrás y los rasgos faciales que evocan su personaje. Después de un tiempo desaparecido donde se habló de su efímero éxito en la televisión, su carrera cantando en fiestas privadas y hasta rumores de un disco que nunca se vio por ahí, esa tarde vuelve como en el reencuentro de un viejo grupo de rock, justo al escenario que lo vio nacer como artista, donde cosechó sus primeros fans y ganó su fama. 
Sigue su canción crítica, que no deja de saber a profunda tristeza en cada melodía. Al terminar, unas 5 o 7 personas le aplauden. Los otros, aún demasiado abstraídos en sus propios mundos de problemas cotidianos. El cantante, sin sonreír, pasa recogiendo los billetes de 20 y de 5 que le van dejando aunque no falta el ocasional caritativo que le tiende uno 100 con la esperanza de deshacerse de él antes de que termine de descontinuarse definitivamente.
No se sabe si ese acto fue un hecho aislado o si habrá sido un resurgimiento de su profesión como artista de metro -sin dudas, mucho más rentable económicamente que la de muchos artistas de estudio-  pero aquella tarde el personaje del salsero alegre y carismático de El Cantante prefirió cantar una melancólica llanera que sintonizó perfecto con todas las notas de esta sinfonía desafinada y discordante que se ha vuelto el país y el sentir de su gente, que ve como sus gobernantes se estancan en revivir las antiguas gestas independentistas cuando la verdadera batalla de hoy es contra la escasez, la violencia y la apatía.
El tren por fin llega al andén y antes de abrir la puerta, el cantante se pone a tararear las gaitas que suenan de ambiente a pesar de ya ser febrero. Quizás algún día vuelva a ponerse los lentes de sol y con la cornetica vieja, haga a todos aplaudirle como si su lamento de aquella tarde hubiera sido sólo una nota solitaria que quedó olvidada en una estación pasada.

lunes, 21 de abril de 2014

Tierra de todos, Tierra de nadie...

    Escribí esto durante los años en los que estudié Biología -jamás concluida- en la UCV. Escondido entre sus edificios hay un paraje donde, en mi caso, me servía para sentarme a olvidar mis problemas y poner las cosas en orden en mi cabeza. Es uno de los rincones que me hace amar esta alma máter, y recordar el orgullo que significaba ser ucvista. Aquí lo comparto con ustedes:



    Sentado en la grama pensando, recostado en uno de los viejos árboles donde antes otros escritores más grandes e ilustres se han sentado.
    Al fondo, suenan sirenas y cornetas que me recuerdan el bullicio que afuera hace en esta caótica ciudad caraqueña, pero donde estoy, todo ese pandemonium urbano suena ajeno y lejano.
   Aquí se escucha al viento que sopla y hace danzar las hojas, mientras las aves hacen un coro disonante y disperso que armoniza con el compás de los árboles. Donde estoy, la naturaleza no lucha contra el concreto, sino que ambos han encontrado la perfecta comunión de un pacto de tregua; donde las palmeras son refugio de las guacamayas viajeras, y el césped sirve de lecho para que los jóvenes amantes encuentren pasión entre clases. Y en los árboles, fieles guardianes del campus, son protectores de estatuas olvidadas confidentes de tantos secretos como historias de cualquier parque. Los árboles también han sido sombra y soporte de los pensadores de todas las ciencias y las artes, construyendo bajo ellos la historia, buscando luz de inspiración o de reflexiones.
   Donde estoy, caen hojas amarillas y ocres por las tardes, amigos juegan al frisbee con destreza mientras un joven salta un desnivel con su patineta, y una chica ahogada entre apuntes estudia para sus parciales.
    Donde estoy, una araña camina inquieta sobre esta página, y a mi lado una hilera de hormigas hacen su marcha marcial a paso fino antes de perderse en un hueco en la tierra.
    Donde estoy, el reloj impone el paso del tiempo sobre el destartalado edificio donde se encuentra nuestro rectorado y a lo lejos, la gran biblioteca brilla con los ventanales abiertos de su balcón y las baldosas caídas de su cuerpo coloso negro y rojo. Un suave susurro de música llega desde la plaza cubierta, donde Villanueva camina con Vargas entre el pastor de las nubes, nubes que como las de Calder animan la danza de los recién graduados.
     Este lugar fue mi amigo, aún cuando apenas daba mis primeros pasos por estos pasillos, sintiéndome extranjero, me enseñó que acá se encuentra mi verdadera casa. Desprecio al motorizado que perturba con su maquinaria ruidosa la paz de este templo sagrado y al vándalo que pretende imponer a la fuerza en las paredes, los debates que no ganaría con las palabras; pero la voluntad del ucvista es fuerte y  entre el verde y gris de esta tierra brillarán por siempre todos los colores del pensamiento.
     Aquí donde estoy sentado, esperaba encontrar en un suspiro una musa con la cual escribir, buscando aquí que las letras no se escribieran solas, sino que fluyeran como a un poeta le fluyen los versos; en lugar de eso, terminé escribiendo sobre este pequeño paraíso escondido entre plazas y facultades, dando cordura al silencio de las calles que nunca callan. Terminé escribiendo sobre esta tierra de mi alma máter; esta tierra del árbol y del estudiante, del pasto y de los enamorados; de la guacháraca y de la guacamaya; del escritor, del perro, de las hojas y de la araña.
    De esta tierra de todos...
    De esta Tierra de nadie.
Dr. Cuervo (08-05-2013)

domingo, 22 de septiembre de 2013

Primer Post.

   

     Quizás fue un impulso de esos que dan a veces lo que me llevó a crear este blog. La cuenta existía de hace años debido a otros proyectos que jamás vieron la luz, y sinceramente, por un tiempo pensé que este sería uno de ellos. En fin, considero que antes de seguir este escrito, es conveniente - por no decir lo más cortés- presentarme. 
     Para ustedes, soy el Dr. Cuervo, ¿Por qué "doctor"?... Porque "Licenciado Cuervo" no tiene el mismo impacto al decirlo como un doctorado... ¿Por qué "Cuervo"?, bueno, porque el cuervo  -junto al búho- son mis aves favoritas, pues representan el conocimiento, la sabiduría y en menor medida están relacionados con la noche y la magia, sólo que en el caso del cuervo, esta ha sido de una forma bastante negativa llegando incluso a considerarle un ave de mal agüero. Entonces como ya saben, soy el Dr. Cuervo, vivo en Caracas, Venezuela, ciudad con la que llevo una relación de amor y odio, unas veces más la una que la otra, otras veces viceversa. Mis pasiones, escribir, porque escribiendo se libera el alma y el pensamiento se hace palpable a través de las palabras; dibujar también me apasiona y siempre que pueda mezclar ambas capacidades, me sentiré como un pez en el agua... O como un ave en el cielo.
      Volviendo al comienzo, la razón por la que en un principio consideré desistir de la idea de un blog, fue lo que llamo "El bloqueo del primer paso", sí, así como cuando ves una chica que te gusta pero te ata un miedo a hablarle, o cuando conoces la respuesta de una pregunta en clase pero sientes pena de levantar la mano, y mientras en tu mente recoges valor y en tu cabeza das mil vueltas sobre qué vas a decir, llega otro y lo hace por ti dejando sembrado el remordimiento y la duda de qué pasaría si hubieras sido tu quien hablara. Pues bien, al crear este blog, me invadió el dilema sobre cómo había de comenzarlo, qué temas tocar, incluso vacilé sobre mi propia capacidad para escribir, pasando días pensando en cuales serían las palabras adecuadas para iniciar esta aventura. Al final, fue uno de esos impulsos repentinos que a veces te llevan a hacer alguna locura inhibiendo todo sentido de prudencia y recogimiento lo que que me llevó a concretar estas palabras aquí escritas. Quizás una vez superado el bloqueo del primer paso, y con el apoyo que reciban mis artículos, iré publicando más y más hasta que sea fluido y cotidiano. No espero ser un gran bloguero, o que mis artículos recorran el mundo inspirando a millones, pero lo que sí espero es crecer como escritor, plasmando aquí mis pensamientos, ideas, opiniones, e incluso subir parte de mis proyectos personales como libros o guiones. En el universo de Harry Potter - del cual soy gran fan por si no terminaron de darse cuenta- Existe un objeto mágico conocido como "Pensadero", en el cual un mago podía almacenar sus recuerdos a modo de tenerlos siempre a la mano, o simplemente para despejar su mente, permitiendo a quien lo utilizara explorar vívidamente lo más íntimo de la memoria de esa persona. Eso espero que sea este blog para ustedes, y que en él pueda verse reflejado el complejo meollo que diariamente surca por mi cabeza, de ahí que esto se llame, El Pensadero del Cuervo. Sin ya nada más que decir, espero que mi humilde empresa iniciada sea de su agrado, siéntanse bienvenidos, y que este sea el comienzo de una gran aventura.