jueves, 21 de marzo de 2019

Cinco días en las sombras

Foto cortesía Efecto Cocuyo


La noche se hizo eterna. La negrura espesa me llama, me envuelve. Solo los hijos de la oscuridad saben cuánto brilla una llama de esperanza.

Pero el negro reina, el calor sofoca y el frío da tembladera.

Blackout total...

Cuida tu nevera, toca cacerola. Revienta esa mierda. Acuérdate de Nicolás y toda su ascendencia. Hasta para los ateos existe el infierno.

Me dejo tragar por las sombras. Engullen mi carne, me arropan. Estoy cansado de tanto dormir y apenas son las once. Cuento los segundos para alba, y no hacer nada.

Caigo en el abismo. Me consumo como esta vela. La negrura densa me llama, se vuelve sólida. Me enceguece. Quiero gritar, pero hasta mi voz se ha ido.

Ciego, sordo, mudo...

Cuenta historias de fantasmas, prende una hoguera. En la sala toman café la ánimas y en la escalera hay un infinito de estrellas.

Pasan las horas. Solo los hijos de la oscuridad saben cuánto pesan los pecados de sus padres. Se enchufan a una frecuencia muerta.

Blackout total...

La noche se hizo eterna. ¿Por cuánto tiempo?
La negrura densa me llama... Y le respondo.
48 72 96 100 horas no son suficientes.

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