Somos polvo de estrellas

Porque somos polvo cósmico de estrellas que colapsaron en su viaje por el universo.

Historia breve de un encuentro memorable

¿Cuántas veces no nos hemos enamorado de un desconocido en la calle? El metro, el autobús y las salas de espera guardan más historias de amores fugaces e imposibles que una novela, y esta, es una de ellas.

¿Está muerto el periodismo tradicional?

El siglo XXI ha traido consigo un auge del periodismo digital a través de las redes sociales. ¿Puede el impreso sobrevivir a esta generación?

El poder de imaginar

Hace algunos semestres tuve la oportunidad de escribir este texto para una tarea de Taller de Redacción. Considero que es perfecto para la resurrección del blog. ¡Esta vez con imagen renovada!

El ajedrez de la Guerra Fría: Superman, Red son

Superman, junto al pie de manzana, es uno de los mayores iconos de la cultura norteamericana. Difícil imaginarlo en un contexto diferente, pero aquí, abordaremos este cómic que da que hablar.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cuando un plato de sopa se convierte en la única esperanza

Nota: Este es un reportaje de investigación que realicé junto a mi compañero de clases Raúl Castillo  para la cátedra de Periodismo II de la Universidad Católica Santa Rosa. Lo escrito aquí, es apenas una pequeña parte de todo un conjunto de historias que integran el drama de la pobreza y el hambre en Venezuela y de la cual quizás me extienda más adelante con una crónica. Mientras tanto, los invito a leer y reflexionar a pocos días de la navidad sobre este tema.


En varias avenidas y mercados de Caracas pueden verse personas que comen de la basura, incluso sin estar en situación de calle. El dirigente político Antonio Ecarri cree urgente abrir canales humanitarios en el país
Un mural pinta la frase “Tu dignidad es valiosa, no renuncies a ella” frente a la iglesia María Auxiliadora de Sarría, justo al lado de la alguna vez polémica torre Confinanzas. Adentro, en un patio abierto donde se asoman vitrales con figuras de santos, incansablemente las señoras Aida, Astrid, Josefina, Antonieta, Ivett y Carmen Edith pican papas y ocumos para la sopa que a fuego lento cocina en una olla inmensa el señor Benedicto.
Alrededor de las 11 de la mañana, una cola comienza a formarse frente a la iglesia, pero los transeúntes saben que no es para comprar ningún producto regulado. Gente de la tercera edad, algunos niños y una madre joven con un coche, forman parte de un grupo diverso, donde varios están bien vestidos, otros con la piel curtida y la ropa desgastada, pero todos esperan pacientes afuera, movidos por una razón en común: La promesa de un plato de sopa que les ayude a saciar el hambre al menos por un día.
Antonieta Díaz, encargada de la Pastoral Social de la Parroquia, dice que aunque hace algunos años se entregaban bolsas de comida, ya no pueden seguir haciéndolo debido a la situación actual del país, así que desde hace 4 meses realizan estos “Sancochos solidarios” cada 15 días con la colaboración de la comunidad y algunos establecimientos que donan todo tipo de alimentos, medicinas, e incluso dinero y ropa para las personas necesitadas que acuden al lugar.
"Una de las experiencias más bonitas es que los que vienen a comer son muy pobres y tienen un corazón grandísimo", dice el Párroco Orlando Gramcko, quien afirma sentirse satisfecho por la labor que realizan, pues al igual que organizaciones como Caracas Mi Convive, Misión Negra Hipólita, alcaldías y otras asociaciones, buscan solución a las personas que no poseen recursos para alimentarse.

Más de 150 ollas en todo el país

Las ollas solidarias, o comunitarias, forman parte del trabajo hecho por Cáritas Venezuela en 300 parroquias de todo el país, quienes de la mano de la Conferencia Episcopal Venezolana, empresas privadas y cooperación internacional, otorgan las ollas y aportes económicos a Cáritas Parroquial. Junto a su voluntariado en las iglesias de cada comunidad, organizan  jornadas de alimentación que benefician alrededor de 14.600 personas, para un aproximado de más de 150 ollas comunitarias en toda Venezuela, informó María Leonor Sánchez, encargada de visibilidad y medios de comunicación de Cáritas Venezuela.
Estos proyectos se realizan enmarcados en la celebración del Año de la Misericordia, concluido el 20 de noviembre en el Vaticano por el Papa Francisco, y en el llamado realizado por el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, a que los sacerdotes permanezcan en las barriadas populares para colaborar y ayudar a los más necesitados para que “no haya nadie que muera por desnutrición o pase hambre”.
El Párroco Gramcko así lo cumple desde el momento en que se enteró de la existencia del proyecto, aunque admite que solo fue una coincidencia que tocara en el Año de la Misericordia, pues el principal motivo para su realización es la gran cantidad de personas que se aprecian en las calles comiendo de la basura. Afirma que atienden cerca de 150 personas por jornada, de las cuales aproximadamente 20, son niños que en su mayoría viven en la calle, pero también reciben a aquellos ciudadanos que no les alcanza el dinero para comprar comida, caso que dice se ha incrementado recientemente. 

"Hoy en Venezuela la desnutrición dejó de ser un problema de salud pública" - Marilyn Di Luca, Presidenta del INN (2012)

Un problema que crece

La situación no siempre lució tan crítica para el país. En junio de 2013, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), reconoció a Venezuela por sus políticas de erradicación del hambre. En aquella oportunidad, la presidenta del Instituto Nacional de Nutrición, Marilyn Di Luca, recibió con bombos y platillos la noticia junto a otros personajes del gobierno, y anunció que para entonces, el índice de muerte por desnutrición había disminuido en 80% y que casi el 100% de la población tenía acceso a sus 3 comidas diarias.
  La FAO volvió a reconocer a Venezuela en 2015. Sin embargo, la situación del país ya era completamente diferente. La Encuesta Condiciones de Vida realizada en ese momento por la UCV, USB y UCAB, reveló que ya para ese año el 87% de los venezolanos no contaba con ingresos suficientes para abastecer su hogar, y cerca del 12,1% comía sólo 2 veces al día.
En la actualidad, no hay cifras oficiales que permitan sondear el hambre en el país, pero basta un simple vistazo a las calles para corroborar que en zonas como Sabana Grande o Quinta Crespo, al problema de la basura se le suma en cada esquina la vista de grupos que por las tardes se aglomeran en las afueras de los restaurantes. Comerciantes de la panadería “La Tonia” en el bulevar de Pérez Bonalde, reportan que todos los días personas esperan a que saquen las bolsas de basura para llevárselas, así que optan por separar los residuos comestibles. También cuentan que niños de alrededor de 12 años suelen venir a pedir comida a la barra, por lo que les dan algún pan o producto sobrante.
En la cola de la iglesia María Auxiliadora, son muchas las historias de gente cuya dieta gira en torno a los basureros. Yolimar apenas tiene 18 años, y con su bebé de 9 meses en brazos, reconoce ya varias veces haber comido de los desechos. Trabaja junto a su marido vendiendo tarjetas en las camionetas, y lo poco que gana se le va rápido en mantener a su hija. Tiene un mes asistiendo a la olla solidaria y aunque recibía antes ayuda de la Fundación del Niño, esta se ha vuelto cada vez menos constante por lo que teme que para 2017 su situación pueda empeorar.
A su lado, un sujeto de la fila que prefirió permanecer en el anonimato, contó que después de estudiar gastronomía y trabajar varios años como chef de cocina, se ha visto también en la necesidad de comer de la basura. Vive en Caricuao bajo un techo donde trabaja descargando mercancía. “¿Sabes cuántos sacos de sal tenemos que cargar para ganarnos 3000bs?  Una gandola. ¿Y qué haces tú con 3000bs?”, se cuestiona entre gritos.

Hambre sin distinción de clases 


Un fenómeno en el que tanto comerciantes como voluntarios coinciden, es que cada vez se aprecian más ciudadanos que sin estar en situación de calle, se las ven complicadas para conseguir alimentos.
Cuando el padre Gramcko pregunta en el comedor quiénes vienen por primera vez, el señor Osvaldo es uno de los muchos que levanta la mano. Bien vestido y callado, no aparenta tener la necesidad de recurrir a la caridad ajena, pero a sus 69 años, la pensión no le alcanza para cubrir sus gastos y pagar el alquiler hace que no cuente con dinero suficiente para hacer un mercado decente. Jamás ha comido de la basura por un tema de higiene, pero confiesa que en varias oportunidades le ha provocado. “Tenía mucho tiempo sin comer sopa, es algo imposible de hacer para mí y toda mi familia pues resulta una inversión muy grande” comenta emocionado tras el almuerzo mientras busca al padre para agradecerle su acción y manifiesta su interés por colaborar en próximas oportunidades.
Para el presidente de la fundación Arturo Uslar Pietri y de la Casa del Lápiz, Antonio Ecarri, el hambre ya toca a la clase media popular venezolana, y hasta a la clase media-media. Asegura que el origen del problema está en el modelo económico del gobierno, que según él, el Plan de la Patria acabó con la producción nacional.
“Aquí hay casos severos de violaciones a los derechos humanos” denuncia el también abogado y educador, lo que puede certificarse al revisar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se establece en su Artículo 25 que: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios (…)”.
El Estado venezolano defiende su capacidad de proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad a través de sus emblemáticos programas sociales, conocidos popularmente como misiones. Desde la Misión Negra Hipólita, dependiente del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, la realidad parece ser otra. La directora de la oficina de atención al ciudadano, Mery Vielma, reivindica las acciones realizadas en atención integral a personas en situación de calle durante los 10 años que tiene la misión, pues asevera que en los abordajes hechos en diversas plazas y áreas del centro de Caracas, pudieron comprobar que al menos un 80% de las personas afectadas presentaban algún tipo de adicción al alcohol o drogas ilícitas, por lo que el programa se reformuló para hacer énfasis en la rehabilitación y capacitación socio-productiva de los individuos para su reinserción. Es por ello que para Vielma, esto "no es un problema de pobreza, sino más bien cultural".

El Dato: 
La encuesta "Hambre y pobreza en Venezuela" realizada por la empresa Ratio UCAB en noviembre de este año, arrojó que 8% de los venezolanos come de la basura y un 4% pide limosna para alimentarse. Esto lo señalaron los académicos Luis Pedro España y Ángel Oropeza durante el programa radial de César Miguel Rondón, además de resaltar que el gasto familiar en mercados se incrementó un 52% en el 2016.

Luchar por la integridad

Las soluciones no escapan de los políticos, y por ello, el tema está planteado en la mesa de diálogo establecida entre el gobierno y la oposición. Así lo confirmó Ecarri, quien asegura que integrantes de la UNASUR y del partido Acción Democrática se ha comprometido en plantear en dicha instancia de diálogo un documento que propone como solución convertir a toda la red de escuelas públicas oficiales del país en comedores escolares y en la apertura, a través de Cáritas Internacional, de ayuda humanitaria propuesta por países como Brasil, España y otros integrantes de la Unión Europea.
El político considera necesario aprobar este plan, pues según estudios realizados por la Fundación Arturo Uslar Pietri, 9 millones de niños se encuentran en riesgo de malnutrición o desnutrición, lo que supone una amenaza para la integridad física y neurológica de los niños, así como un  peligro para su capacidad de aprendizaje y por ende, para el futuro de Venezuela, insiste.
La Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNNA) establece en su Artículo 32 sobre el Derecho a la Integridad Personal, que: “Todos los niños y adolescentes tienen derecho a la integridad personal. Este derecho comprende la integridad física, psíquica y moral”.
A pesar de no contar con ayuda gubernamental desde hace 1 año, el padre Gramcko y las voluntarias, que con alegría y humildad trabajan como una familia para ayudar a los más necesitados, seguirán haciendo esfuerzos en la lucha por la integridad de esas personas. Para el próximo año esperan, con mucha más colaboración de todos los venezolanos, realizar las ollas semanalmente y con la unión de al menos 7 clínicas, poder efectuar mensualmente chequeos médicos y hasta operaciones para quien lo amerite.
“De la conducta de cada uno depende el destino de todos”, postula Alejandro Magno. Estos ciudadanos, con su esfuerzo, no sólo demuestran que la solución a la crisis está en cada uno de los venezolanos, sino que en tiempos difíciles, un plato de sopa y un pedazo de pan pueden tener para algunos, un sabor de esperanza. 

Ecarri considera que se debe sustituir el Plan de la Patria por un
modelo económico basado en el libre mercado.

jueves, 8 de diciembre de 2016

¿Está muerto el periodismo tradicional?


             Hace 25 años, si se preguntaba a cualquier persona cuál era el principal medio de  comunicación masiva existente, fácilmente la respuesta habría alternado entre cualquiera de los 3 gigantes informativos de la época: La prensa escrita, la radio y la televisión.
            Hoy en día el panorama parece ser completamente diferente. Vivimos en un mundo donde los medios digitales se han impuesto, brindando un sinnúmero de nuevas herramientas con las cuales las generaciones pasadas no habrían tan siquiera imaginado. Bajo este contexto, surge el periodismo digital, que no es más que un avance evolutivo dentro de la comunicación. Como lo definiera Luis Barrera Linares: “Un ángel que viaja a la velocidad de la luz”, por la capacidad que tienen estos medios de transmitir información en tiempo real mientras que los tradicionales todavía dependen de largos procesos creativos que hacen a sus contenidos obsoletos en un mundo donde aún no se termina de digerir una noticia, cuando ya queda en el pasado.
            Esto hace fácil suponer que el fin de los medios tradicionales es más que inminente, especialmente para la prensa escrita, que ya antes había perdido la carrera de la inmediatez frente a sus pares audiovisuales; incluso hay expertos que ya les ponen fecha de defunción para 2020 –los más optimistas, para 2043-. Es entonces en esta lucha entre lo nuevo y lo viejo que se plantea el debate sobre si vale la pena continuar con aquel arte olvidado de la palabra mecanografiada, o lanzarse de lleno a ese novedoso y cambiante mundo de las redes cibernéticas.
            Si bien es cierto que el periodismo digital está basado fundamentalmente en los conceptos y principios básicos empleados por sus antecesores, éste se diferencia en cuanto al estilo y estructura pues, mientras los medios impresos mantienen sus formatos convencionales asociados a la diagramación, con textos extensos y restricciones de espacio a un cierto número de columnas y caracteres; la redacción web va más allá de las limitaciones físicas del papel, al permitir una mayor cantidad de recursos como imágenes, vídeos, infografías, o enlaces a páginas de interés, aunque esto muchas veces signifique sacrificar la complejidad con que se escribe en función de usar un lenguaje amigable con el público y favorecer más lo visual. Al final, “una imagen dice más que mil palabras”.

Cada uno a su  manera

            A su favor, el internet cuenta con la ventaja de la mencionada inmediatez informativa. Permite conectar lugares remotos que antes parecían tan lejanos y hacer que un vídeo gracioso publicado en Japón, en menos de una hora sea tendencia en EE.UU, o que una campaña de ayuda a los refugiados sirios dé la vuelta al globo en todos los idiomas con tan sólo presionar el ratón.
En el plano periodístico,  aplicaciones como Periscope, que sirven para realizar transmisiones en vivo, sirvieron para capturar los casos de abusos policiales que dieron origen al movimiento Black lives matter, y registraron muchos de los disturbios derivados de éstos; también en las protestas que sacudieron a Venezuela en 2014, las redes sociales jugaron un papel fundamental, en especial Twitter, que fue clave ante la autocensura de los medios convencionales.
Bien empleados, los medios digitales y las redes sociales pueden convertirse en verdaderos instrumentos para la democratización de la información, pues no pasan por los rigurosos controles de una línea editorial. Sin tantas restricciones y con la participación activa de los usuarios que pueden reportar directamente lo que ocurre en sus comunidades, se ejerce el periodismo ciudadano en su máxima expresión. No obstante, así como la libertad es una ventaja, también puede considerarse un problema dado el excesivo flujo informativo que muchas veces satura internet de noticias basura. Otro problema gravísimo son las páginas dedicadas a publicar informaciones falsas, tergiversadas o rumores, las cuales terminan colando en la opinión pública debido a la poca capacidad que tiene el individuo moderno de analizar e investigar las fuentes, en parte consecuencia de la misma saturación de contenidos a la que se expone y la fugacidad de su vida útil en el espacio público.
Por su parte, los medios tradicionales cuentan con la experiencia de los años para mantener su posición de respeto y fiabilidad dentro de la población, pues a diferencia del internet, las noticias que se publican en los periódicos usualmente se encuentran ya confirmadas por equipos de periodistas que pueden probar –con algunas excepciones- su veracidad. Esto convierte a los periódicos en fuentes confiables de información y les da un nuevo papel en la actualidad, pues una vez pasada la conmoción de los eventos, sirven para recopilar todos los datos clave de lo ocurrido y dar un reporte completo de los hechos que permite interpretarlos con mayor detenimiento.
Así, mientras en las plataformas digitales se mueve todo el flujo informativo, el medio impreso se encarga de recoger, desglosar, sintetizar y contextualizar apropiadamente su contenido para llegar a todos los sectores de la población, especialmente aquellos con poco acceso a internet.

El periodismo no está muerto

            Muy al contrario de lo que dicen los expertos, la profesora Sonia Blanco de la Universidad de Málaga asegura que muy dudosamente los medios de comunicación tradicionales desaparezcan, pero necesitarán afrontar un drástico proceso de reconversión para poder adaptarse a los nuevos tiempos. En las últimas dos décadas, se ha visto cómo los grandes medios se renovaron al sacar sus versiones web: la mayoría de los periódicos como  The New York Times, El Nacional, Últimas Noticias o El Universal,  ahora emplean herramientas digitales para mantenerse en la lucha por la exclusiva e informar con rapidez, pero siempre guardando para su versión en papel, la extensión de la noticia explicada con todos sus pormenores, y en el caso de los canales audiovisuales como CNN, la BBC, Globovisión cuentan con portales digitales donde no solo se puede consultar su programación, sino que muestran de forma escrita las noticias.
            En el ámbito local, hemos tenido una suerte de ensayo sobre esta renovación de los medios. Con la crisis del papel, muchos periódicos se han visto obligados a migrar forzosamente al medio digital. La censura ha hecho surgir canales de Youtube y servicios de streaming, como es el caso de VivoPlay y más recientemente, Capitolio TV, los cuales no tendrían cabida por su línea en una televisión venezolana cada vez más amordazada. Incluso páginas nacidas totalmente en el seno de la web han tomado la bandera del periodismo en estos tiempos difíciles, y sin estar escritos en tinta, mantienen el mismo espíritu de investigación, redacción y demás características de sus predecesores.
                 Aunque parece que en este siglo XXI la tecnología haya ganado en todos los espacios de la vida diaria, no hay que relegar el rol del periodismo tradicional a la hora de informar. Se debe asumir que, como ha ocurrido a lo largo de la historia, los medios se transforman y se adaptan a las nuevas circunstancias, adoptan las distintas herramientas que el tiempo le proporcione. Así fue con la llegada del telégrafo hace más de 100 años, igual con la radio, la televisión o los teléfonos celulares; cada uno contribuye  enormemente en ampliar los horizontes de la comunicación y ayuda a millones de periodistas a lo largo de generaciones a ejercer su labor. Es entonces el internet, con su fenómeno del periodismo digital, un eslabón más en la cadena de la evolución comunicacional, con sus ventajas y defectos, un instrumento de invaluable utilidad si se sabe usar con responsabilidad, por lo que de esta contienda no hay ganador, sino más bien una invitación a encontrar el punto de convergencia donde ambos puedan coexistir y que el auge de uno no necesariamente deba representar la extinción del otro.