Nota: Este es un reportaje de investigación que realicé junto a mi compañero de clases Raúl Castillo para la cátedra de Periodismo II de la Universidad Católica Santa Rosa. Lo escrito aquí, es apenas una pequeña parte de todo un conjunto de historias que integran el drama de la pobreza y el hambre en Venezuela y de la cual quizás me extienda más adelante con una crónica. Mientras tanto, los invito a leer y reflexionar a pocos días de la navidad sobre este tema.
En varias avenidas y mercados de Caracas pueden verse personas que comen de la basura, incluso sin estar en situación de calle. El dirigente político Antonio Ecarri cree urgente abrir canales humanitarios en el país
Un mural pinta la frase “Tu dignidad es
valiosa, no renuncies a ella” frente a la iglesia María Auxiliadora de Sarría,
justo al lado de la alguna vez polémica torre Confinanzas. Adentro, en un patio
abierto donde se asoman vitrales con figuras de santos, incansablemente las
señoras Aida, Astrid, Josefina, Antonieta, Ivett y Carmen Edith pican papas y
ocumos para la sopa que a fuego lento cocina en una olla inmensa el señor
Benedicto.
Alrededor de las 11 de la mañana, una cola
comienza a formarse frente a la iglesia, pero los transeúntes saben que no es
para comprar ningún producto regulado. Gente de la tercera edad, algunos niños
y una madre joven con un coche, forman parte de un grupo diverso, donde varios
están bien vestidos, otros con la piel curtida y la ropa desgastada, pero todos
esperan pacientes afuera, movidos por una razón en común: La promesa de un
plato de sopa que les ayude a saciar el hambre al menos por un día.
Antonieta Díaz, encargada de la Pastoral Social
de la Parroquia, dice que aunque hace algunos años se entregaban bolsas de
comida, ya no pueden seguir haciéndolo debido a la situación actual del país,
así que desde hace 4 meses realizan estos “Sancochos solidarios” cada 15 días
con la colaboración de la comunidad y algunos establecimientos que donan todo
tipo de alimentos, medicinas, e incluso dinero y ropa para las personas
necesitadas que acuden al lugar.
"Una de las experiencias más bonitas es que los que vienen a comer son muy pobres y tienen un corazón grandísimo", dice el Párroco Orlando Gramcko, quien afirma sentirse satisfecho por la labor que realizan, pues al igual que organizaciones como Caracas Mi Convive, Misión Negra Hipólita, alcaldías y otras asociaciones, buscan solución a las personas que no poseen recursos para alimentarse.
"Una de las experiencias más bonitas es que los que vienen a comer son muy pobres y tienen un corazón grandísimo", dice el Párroco Orlando Gramcko, quien afirma sentirse satisfecho por la labor que realizan, pues al igual que organizaciones como Caracas Mi Convive, Misión Negra Hipólita, alcaldías y otras asociaciones, buscan solución a las personas que no poseen recursos para alimentarse.
Más de 150 ollas en todo el país
Las ollas solidarias, o comunitarias, forman
parte del trabajo hecho por Cáritas Venezuela en 300 parroquias de todo el país,
quienes de la mano de la Conferencia Episcopal Venezolana, empresas privadas y
cooperación internacional, otorgan las ollas y aportes económicos a Cáritas
Parroquial. Junto a su voluntariado en las iglesias de cada comunidad, organizan
jornadas de alimentación que benefician alrededor
de 14.600 personas, para un aproximado de más de 150 ollas comunitarias en toda
Venezuela, informó María Leonor Sánchez, encargada de visibilidad y medios de
comunicación de Cáritas Venezuela.
Estos proyectos se realizan enmarcados en la
celebración del Año de la Misericordia, concluido el 20 de noviembre en el
Vaticano por el Papa Francisco, y en el llamado realizado por el Arzobispo de
Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, a que los sacerdotes permanezcan en las
barriadas populares para colaborar y ayudar a los más necesitados para que “no
haya nadie que muera por desnutrición o pase hambre”.
El Párroco Gramcko así lo cumple desde el
momento en que se enteró de la existencia del proyecto, aunque admite que solo
fue una coincidencia que tocara en el Año de la Misericordia, pues el principal
motivo para su realización es la gran cantidad de personas que se aprecian en
las calles comiendo de la basura. Afirma que atienden cerca de 150 personas por
jornada, de las cuales aproximadamente 20, son niños que en su mayoría viven en
la calle, pero también reciben a aquellos ciudadanos que no les alcanza el
dinero para comprar comida, caso que dice se ha incrementado recientemente.
"Hoy en Venezuela la desnutrición dejó de ser un problema de salud pública" - Marilyn Di Luca, Presidenta del INN (2012)
Un problema que crece
La situación no siempre lució tan crítica para
el país. En junio de 2013, la Organización de Naciones Unidas para la
Alimentación y Agricultura (FAO), reconoció a Venezuela por sus políticas de
erradicación del hambre. En aquella oportunidad, la presidenta del Instituto
Nacional de Nutrición, Marilyn Di Luca, recibió con bombos y platillos la
noticia junto a otros personajes del gobierno, y anunció que para entonces, el
índice de muerte por desnutrición había disminuido en 80% y que casi el 100% de
la población tenía acceso a sus 3 comidas diarias.
La FAO
volvió a reconocer a Venezuela en 2015. Sin embargo, la situación del país ya
era completamente diferente. La Encuesta Condiciones de Vida realizada en ese
momento por la UCV, USB y UCAB, reveló que ya para ese año el 87% de los
venezolanos no contaba con ingresos suficientes para abastecer su hogar, y
cerca del 12,1% comía sólo 2 veces al día.
En la actualidad, no hay cifras oficiales que
permitan sondear el hambre en el país, pero basta un simple vistazo a las
calles para corroborar que en zonas como Sabana Grande o Quinta Crespo, al
problema de la basura se le suma en cada esquina la vista de grupos que por las
tardes se aglomeran en las afueras de los restaurantes. Comerciantes de la
panadería “La Tonia” en el bulevar de Pérez Bonalde, reportan que todos los
días personas esperan a que saquen las bolsas de basura para llevárselas, así
que optan por separar los residuos comestibles. También cuentan que niños de
alrededor de 12 años suelen venir a pedir comida a la barra, por lo que les dan
algún pan o producto sobrante.
En la cola de la iglesia María Auxiliadora, son
muchas las historias de gente cuya dieta gira en torno a los basureros. Yolimar
apenas tiene 18 años, y con su bebé de 9 meses en brazos, reconoce ya varias
veces haber comido de los desechos. Trabaja junto a su marido vendiendo
tarjetas en las camionetas, y lo poco que gana se le va rápido en mantener a su
hija. Tiene un mes asistiendo a la olla solidaria y aunque recibía antes ayuda
de la Fundación del Niño, esta se ha vuelto cada vez menos constante por lo que
teme que para 2017 su situación pueda empeorar.
A su lado, un sujeto de la fila que prefirió
permanecer en el anonimato, contó que después de estudiar gastronomía y
trabajar varios años como chef de cocina, se ha visto también en la necesidad
de comer de la basura. Vive en Caricuao bajo un techo donde trabaja descargando
mercancía. “¿Sabes cuántos sacos de sal tenemos que cargar para ganarnos
3000bs? Una gandola. ¿Y qué haces tú con
3000bs?”, se cuestiona entre gritos.
Un fenómeno en el que tanto comerciantes como voluntarios coinciden, es que cada vez se aprecian más ciudadanos que sin estar en situación de calle, se las ven complicadas para conseguir alimentos.
Cuando el padre Gramcko pregunta en el comedor quiénes vienen por primera vez, el señor Osvaldo es uno de los muchos que levanta la mano. Bien vestido y callado, no aparenta tener la necesidad de recurrir a la caridad ajena, pero a sus 69 años, la pensión no le alcanza para cubrir sus gastos y pagar el alquiler hace que no cuente con dinero suficiente para hacer un mercado decente. Jamás ha comido de la basura por un tema de higiene, pero confiesa que en varias oportunidades le ha provocado. “Tenía mucho tiempo sin comer sopa, es algo imposible de hacer para mí y toda mi familia pues resulta una inversión muy grande” comenta emocionado tras el almuerzo mientras busca al padre para agradecerle su acción y manifiesta su interés por colaborar en próximas oportunidades.
Para el presidente de la fundación Arturo Uslar Pietri y de la Casa del Lápiz, Antonio Ecarri, el hambre ya toca a la clase media popular venezolana, y hasta a la clase media-media. Asegura que el origen del problema está en el modelo económico del gobierno, que según él, el Plan de la Patria acabó con la producción nacional.
“Aquí hay casos severos de violaciones a los derechos humanos” denuncia el también abogado y educador, lo que puede certificarse al revisar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se establece en su Artículo 25 que: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios (…)”.
El Estado venezolano defiende su capacidad de proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad a través de sus emblemáticos programas sociales, conocidos popularmente como misiones. Desde la Misión Negra Hipólita, dependiente del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, la realidad parece ser otra. La directora de la oficina de atención al ciudadano, Mery Vielma, reivindica las acciones realizadas en atención integral a personas en situación de calle durante los 10 años que tiene la misión, pues asevera que en los abordajes hechos en diversas plazas y áreas del centro de Caracas, pudieron comprobar que al menos un 80% de las personas afectadas presentaban algún tipo de adicción al alcohol o drogas ilícitas, por lo que el programa se reformuló para hacer énfasis en la rehabilitación y capacitación socio-productiva de los individuos para su reinserción. Es por ello que para Vielma, esto "no es un problema de pobreza, sino más bien cultural".
El Estado venezolano defiende su capacidad de proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad a través de sus emblemáticos programas sociales, conocidos popularmente como misiones. Desde la Misión Negra Hipólita, dependiente del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, la realidad parece ser otra. La directora de la oficina de atención al ciudadano, Mery Vielma, reivindica las acciones realizadas en atención integral a personas en situación de calle durante los 10 años que tiene la misión, pues asevera que en los abordajes hechos en diversas plazas y áreas del centro de Caracas, pudieron comprobar que al menos un 80% de las personas afectadas presentaban algún tipo de adicción al alcohol o drogas ilícitas, por lo que el programa se reformuló para hacer énfasis en la rehabilitación y capacitación socio-productiva de los individuos para su reinserción. Es por ello que para Vielma, esto "no es un problema de pobreza, sino más bien cultural".
El Dato:
La encuesta "Hambre y pobreza en Venezuela" realizada por la empresa Ratio UCAB en noviembre de este año, arrojó que 8% de los venezolanos come de la basura y un 4% pide limosna para alimentarse. Esto lo señalaron los académicos Luis Pedro España y Ángel Oropeza durante el programa radial de César Miguel Rondón, además de resaltar que el gasto familiar en mercados se incrementó un 52% en el 2016.
Luchar por la integridad
Las soluciones no escapan de los políticos, y
por ello, el tema está planteado en la mesa de diálogo establecida entre el gobierno
y la oposición. Así lo confirmó Ecarri, quien asegura que integrantes de la
UNASUR y del partido Acción Democrática se ha comprometido en plantear en dicha
instancia de diálogo un documento que propone como solución convertir a toda la
red de escuelas públicas oficiales del país en comedores escolares y en la
apertura, a través de Cáritas Internacional, de ayuda humanitaria propuesta por
países como Brasil, España y otros integrantes de la Unión Europea.
El político considera necesario aprobar este
plan, pues según estudios realizados por la Fundación Arturo Uslar Pietri, 9
millones de niños se encuentran en riesgo de malnutrición o desnutrición, lo
que supone una amenaza para la integridad física y neurológica de los niños, así
como un peligro para su capacidad de
aprendizaje y por ende, para el futuro de Venezuela, insiste.
La Ley Orgánica para la Protección del Niño,
Niña y Adolescente (LOPNNA) establece en su Artículo 32 sobre el Derecho a la
Integridad Personal, que: “Todos los niños y adolescentes tienen derecho a la
integridad personal. Este derecho comprende la integridad física, psíquica y
moral”.
A pesar de no contar con ayuda gubernamental
desde hace 1 año, el padre Gramcko y las voluntarias, que con alegría y humildad
trabajan como una familia para ayudar a los más necesitados, seguirán haciendo
esfuerzos en la lucha por la integridad de esas personas. Para el próximo año
esperan, con mucha más colaboración de todos los venezolanos, realizar las
ollas semanalmente y con la unión de al menos 7 clínicas, poder efectuar
mensualmente chequeos médicos y hasta operaciones para quien lo amerite.
“De la conducta de cada uno depende el destino
de todos”, postula Alejandro Magno. Estos ciudadanos, con su esfuerzo, no sólo demuestran
que la solución a la crisis está en cada uno de los venezolanos, sino que en tiempos
difíciles, un plato de sopa y un pedazo de pan pueden tener para algunos, un
sabor de esperanza.
![]() |
| Ecarri considera que se debe sustituir el Plan de la Patria por un modelo económico basado en el libre mercado. |




1 comentarios:
Excelente trabajo. Espero leerte muy pronto de nuevo, saludos.
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