He estado ausente mucho tiempo. La frecuencia no es lo mío. No obstante, me gustaría cerrar este año 2017 con un poema. Me siento particularmente orgulloso de este, aunque como poeta aún estoy muy verde. Participó en el Concurso nacional de poesía joven Rafael Cadenas y llegó detrás de la ambulancia, pero con la dignidad intacta y ganas de echarle pa' lante. ¡Feliz año nuevo!
¿Quién eres?
Mírame como soy.
Rompe las líneas abstractas
de tu pensamiento condicionado.
La vida pasa como un relámpago,
y tú, impúdica santa,
te mueres a cada rato.
¿Qué quieres?
Escucha tus tripas rugir
de emociones jamás experimentadas.
Las botellas se acumulan en tu cabeza,
como dudas absurdas.
Nunca lo viste venir,
no es tu naturaleza.
¿De dónde vienes?
Jamás oliste el perfume del mar,
ni quisiste atrapar al viento.
Eres paria de ningún lado,
soledad que acompaña mis trazos.
Temes romper tu burbuja al llorar
y que tus lágrimas roben tu aliento.
¿Cómo lo haces?
Sentir en carne propia lo ajeno.
Bailas con pasión,
besas con locura,
y aun así eres sol de otra luna.
En tu piel se forma una constelación
y a mí me asalta un recuerdo.
¿Cuándo vienes?
Probarás el vino de la melancolía.
Tal vez fue mejor quedar dolido
tras las incongruencias de tu partida.
Quizás la noche no sea mi amiga,
pues cuando te escribo, vuelves,
y al amanecer, ya te has ido.