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viernes, 10 de noviembre de 2017

Comegato llega a su recta final entre aplausos y cerveza



Caracas es una ciudad de balas y salsa brava. En ella convergen el pasado, presente y futuro, para contarnos el día a día de millones de historias, algunas a veces escritas con sangre.
Cada sábado y domingo a las cuatro de la tarde, el reloj echaba su cuenta para atrás, pero llegó la hora de detenerse. Con tres semanas a cuestas, Comegato llega a su último fin de semana haciendo retroceder el minutero.
Por sólo 10 mil bolívares, era una opción inevitable para pasar el finde.
Escrita por Gustavo Ott, esta versión del director Rafael Barazarte emergió del Festival de Jóvenes Directores Trasnocho, para instalarse en las tablas del Centro Cultural Chacao, desde el pasado 21 de octubre. 
La adaptación ofrece un giro renovador respecto a la original de 1997. Aquí, la sala La Viga se convierte en un espacio íntimo y acogedor que hace sentir al espectador, no sentado en una butaca, sino compartiendo la mesa de la pequeña taguara donde se desarrolla la historia, una que puede ser cualquiera de esta capital de madera rústica y cajones de cerveza, entre un cuadro de Héctor Lavoe y un cartel de "No fío" que sólo hace falta sentir el olor a cigarro para ponerse a leer una gaceta hípica.
Allí, las miradas espectantes se centraron en la figura solitaria de Natalia, interpretada por Maddy Hernández y Ana de Sousa, que nos narra una oda al caos y la decandencia de un país, condensada en su matrimonio con David (Luis Ernesto Rodríguez) y la ruptura de la cotidianidad tras la llegada de Rubén, alias "El Comegato" (Eduardo Pinto).
La atmósfera, emana unos aires de noir que se prestan al desarrollo de la trama, mientras cada acto o válida, se presenta en forma fragmentada, como un rompecabezas donde lo importante no es el desenlace, sino el cómo que va llegando en forma de dèja vu.
Risas y ceños fruncidos se confunden al ver una actuación muy natural y convincente, tan agridulce que se pierde el sentido de la comedia y el drama, de la misma forma en que los personajes van perdiendo la noción del bien y mal. 

Una regresión a la venezolana

Sobre el análisis de las connotaciones sociales que refleja la obra, galardonada con el Premio Municipal de Teatro y el de la Casa del Artista en 1997, mucho es lo que se puede decir acerca de los problemas de una sociedad descompuesta: La viveza criolla, la exaltación de la figura del malandro como antihéroe tropical y el trasfondo político de un país que convulsiona cada vez más entre crisis y crisis. 
Pero más que profundizar en estos tópicos, que siguen más vigentes que nunca a diez años del estreno realizado por Ott, la esencia de Comegato queda plasmada en la visión de Barazarte, quien declararía en marzo a Últimas Noticias:
“Escogí esta obra porque en este momento país nos muestra cómo se va desmembrando la sociedad y cómo hasta la persona con la mejor moral o los ideales más nobles pierde el norte por culpa de las necesidades. El negocio sucio, el guiso, esa trampa de la vida fácil tan presente en nuestra cotidianidad hace que abandonemos nuestra conciencia y dejemos de lado lo correcto para salir de nuestros problemas sin pensar en los demás. ‘Comegato’ muestra esa verdad incómoda y cómo cedemos ante lo urgente y nos traicionamos como personas, pero también como sociedad y país”.
Así, juegan elementos como la iluminación y el sonido para contarnos la historia más allá de las palabras. Cada canción en los interludios, cada irrupción del narrador hípico, es una metáfora de lo que ocurre en aquel bar, donde el reflector puede convertirse en un televisor y sumergirte en una carrera donde los protagonistas se juegan la vida.
Los ciclos se cierran, y tras una buena recepción tanto del público como de la crítica, Comegato presentará este 11 y 12 de noviembre sus últimas funciones. Aunque en un principio se consideró alargar su vida con algunas presentaciones en la Casa del Artista, nuevos proyectos llaman a Barazarte de regreso al festival organizado por el Teatro Trasnocho. 
Hasta entonces, tocará asistir a la recta final de esta obra y brindar una última cerveza, cortesía de la casa.

Comegato estará hasta el 12 de noviembre en la sala La Viga del CCCh.